Las leyes de agentes extranjeros — aquellas que estigmatizan a las organizaciones de la sociedad civil al obligarlas a registrarse como agentes financiados por intereses extranjeros— se están multiplicando y representan una amenaza creciente para la sociedad civil en todo el mundo. Estas normas apuntan contra la solidaridad internacional y la cooperación transfronteriza que permiten a las organizaciones de la sociedad civil acceder a recursos, compartir conocimientos y construir redes de incidencia.
La ley rusa de agentes extranjeros de 2012 sentó un precedente peligroso: exige que toda organización de la sociedad civil o medio de comunicación que reciba financiamiento extranjero y realice actividades políticas, definidas ampliamente, se inscriba como “agente extranjero” y marque todas sus comunicaciones con esa etiqueta. Así impone una disyuntiva imposible: las organizaciones deben
elegir entre aceptar una designación estigmatizante que las tilda de espías extranjeros, o cesar sus actividades. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó esta ley de forma inequívoca al considerar que violaba los derechos fundamentales a la libertad de reunión, asociación y expresión.
La adopción de leyes de agentes extranjeros avanza con rapidez. Desde 2020, El Salvador, Georgia, Kirguistán y Nicaragua han aprobado leyes inspiradas en el modelo ruso, con consecuencias devastadoras para la sociedad civil independiente.
https://civicus.org/downloads/Foreign-agents-laws-report_ES.pdf






